Las fiestas de Don Checho

 

En el quinto aniversario

de la muerte de Don Checho

el viento apagó las velas

que quedaban en el templo

Se escucharon llantos lejanos

sin remitentes ni huellas

y todo se volvió oscuro

y el cielo sin una estrella

 

Las campanadas del viento

alojaron a los fantasmas

que llegaron esa noche

vestidos de negras guirnaldas

 

Festejaron a lo grande,

bailaron pompas paganas,

secuestraron a la alegría

y bebieron de mil palanganas

 

Don Checho cantaba a coro

junto a tres seres extraños

mezcla de viejos harapos

y rostros de cien rebaños

 

En las mesas se servía

vino tinto espeso y caliente

que bebían los invitados

mientras le hincaban el diente

 

a tres carneros asados

bañados en salsa verde

cubiertos con ramas secas

y salpicados con sal celeste.

 

al salir el sol, al alba

se acabo la negra miseria

de la fiesta de Don Checho

y su música etérea

 

y volvió el pueblo a la calma

y volvió el ruido a sus calles

la señora de las flores

y el viejo sastre

mientras los tristes difuntos

descansaban ya, de nuevo

en los brazos de otros mundos

y guiados por Don Checho

 

Quien en su mente planeaba

como en los tiempos de antaño

como sería la fiesta

al cumplir su sexto año.